martes, 3 de septiembre de 2013

El enemigo en casa

No me esperaba yo esto precisamente de un sherpa como él. Y es que cuando todos confiábamos en que enviara cuadrillas para destrozar los caminos, o para echar piedras en las carreteras y construír trochas cada vez más reviradas, va y nos sorprende con un vial recto y con un asfaltín liso de los que da pena hasta pisar, que parece que lo vas a manchar (traed la fregona, sherpas, que he dejado un manchurrón de goma al frenar un poquito de-fuerte). ¡Ni un mal bache en el que probar la Fox!

¡Y no le da vergüenza! Para hacer una carretera recta, la hace hasta uno de Bellas Artes.

Como no daba crédito, he ido esta misma tarde en el re-estreno de la Cannon para verlo con mis propios ojos, esos que se ha de comer la tierra. Y lo que me he encontrado era lo más anti-sherpa que sus podáis echar a la cara, mirad:

Ahí está, recién barrida y planchada.
¿Qué es de la Nunca-Bien-Ponderada, sherpa-Ete?¿Qué del Enmaderado o de la bajada desde Peña del Águila?¿No te acuerdas, Ete, de la clásica subida al Reventón? Fíjate lo que pasó cuando arreglaron la subida desde Cerce a la Fuenfría: romería todos los findes. El deber de un buen sherpa, ingeniero de caminos además, es llenar el paisaje doquiera mires de caminorrios revirados y llenos de cuestas y pedrolos, además de bujeretes traidores sin señalizar en los que dejarte la dentadura.

Y otra cosa: ¿Qué es una inauguración llena de políticos y sin Scarlett? Voto por que se vuelva a cerrar la carretera y no se abra hasta que no aparezca por aquí la Johansson. (En realidad, qué más da esperar un poquito más, si yo hace siglos que vi la carretera acabada y casi se muere de risa esperando a que la inauguraran. En fin...)

Al final, el disgusto se me pasó un tanto al ver que con la Cannon la rodilla va de lujo y que, incluso con un par de horas largas de asfalto, no deja de haber paisajes dignos de disfrute en los alrededores de nuestra ciudad.

Si quieres ver esta panorámica más grandecita, pincha en http://sdrv.ms/14o4Ve6 y pasarás un buen rato reconociendo unos cuantos clásicos lugares a los que (por ahora) podemos llegar por revirados, inclinados y divertidos senderetes.

¡SE ME OLVIDABA! Adivinanza para Ithos, pon diez gallifantes: Eggto... ¿ké-e-lo-ke-é?


Si te rindes, sombrea con el ratón por encima de lo que sigue (pero pierdes los gallifantes): Es Quique, recién operado, según mi sobri Carlota.

Ni p'arriba ni p'abajo

Endespués de más de más de dos años (no cuento una etapa de abril del pasado año) sin coger la querida Cannon de montaña pero con ruedas finas, creo que la voy a airear un poquito esta tarde. Y es que mi lamentable estado de forma pide a gritos que haga algo, aunque el asfalto me repela. Durante todo el verano he estado espaciando las salidas al menos 5 días, y eso se nota. He hecho (relativo) caso al traumatólogo, y he ido poco a poco, con lo cual la rodilla ha mejorado algo. Pero es que el pasado viernes (nocturna al Aránguez) me las vi y me las deseé para no perder de vista a mis compañeros de ruta. Es cierto que llevaba el mochilón hasta arriba, con dos litros de agua, ropa y la réflex con el trípode pesado, pero es que sin ello habría subido a igual velocidad aunque, eso sí, bastante más cómodo.


El aparataje se debía a que había hablado con Jorge para subir y hacer fotos y algún vídeo, y quería probar, aunque solo fuera una vez, la Nikon en una etapa. Quería salir con tiempo suficiente... y menos mal, porque llegué casi justo para la puesta de sol. Por cierto, que veo a Jorge en plena forma, aunque sienta molestias en el tobillo, claro.

¿Es Marte aquello que reluce en lo alto?
Foto de los expedicionarios. Solo falta un amigo de David (¿cómo se llama, David, que no lo recuerdo?) que se volvió un poco más arriba del Salto del Corzo. Ignacio y Pablo salieron más tarde e hicieron una subida contrareloj. En la foto se ve a Sherpol preparándose para la bajada. Hora y media más tarde ya estaba listo.

 
Hicimos una bajada relajadita, que me vino muy bien para no morir en el intento: si mi centro de gravedad ya está bastante arriba, con la mochila tan cargada y sujeta tan alta, las sensaciones eran extrañas (¡e incómodas!) encima de la Spe. Además, por nada del mundo quería caerme con la cámara a la chepa.

Para rematar la noche, y por gentileza de Pablo, cena en el Cuartel General con huevos, chorizo, lomo, queso, vinito y cervezotas. Mi cuerpo lo agradeció.

Por primera vez en lo que va de verano, y descontando las relajadas etapas de Finisterre, salía con pocas horas de diferencia entre dos etapillas, a ver qué pasaba.

Mira tú por dónde, nada más salir Pablo me indicó que uno de los mojones reales que estoy buscando en la sierra es precisamente éste. Tan familiar, tan cercano y conocido... ¡y no me había dado cuenta! Es el que está en la primera curva del Camino de los Tanques cuando se accede desde el Conservatorio.

Ya lo veo sherpa-Sherpa, ya lo veo.
La foto de abajo es en el querido manzano que está en el inicio de la Cuesta de los Buitres. Esta vez no nos dio manzanas, esas acidísimas manzanas mínimas y pétreas que da, pero sí una sombra que agradecimos después de la puñetera subidita que hasta allí nos había dado el sh-Sh.


A la sombra nos quedamos un rato para ver quiénes eran esos dos biciclistas que subían. Resultaron ser Alberto Velasco y...


...el mismísimo Richi; al final va a ser verdad que va a volver a coger la forma. En quince días nos da p'al pelo.


Con ellos subimos y no nos costó demasiado convencerles (convencer a Richi, en realidad) de seguir un poco con nosotros hacia la Camorca. Ese tramito de subida la hicimos como las personas y a mí me vino muy bien.


Parada obligada a disfrutar de las vistas en el canchal a mitad de camino, por la Majada del Cochino.


En la última subida no logramos engañar a Richi, tío sensato y consecuente, que decide iniciar el regreso acompañado fielmente por Vela.


Y de la subidita qué os puedo contar. Que no tenía fin. Al principio, además, un grupo escindido de los Segoviamtb (se estaban haciendo un etapón que podéis ver aquí) me arrancaron las pegatinas. Apretando la dentadura y dejándome de las uñas llegué arriba justito con el último gramo de fuerza que me quedaba.

Todos llevaban arriba ya tres cuartos de hora
El premio... las vistas. Por ejemplo, los Siete Picos.

¿A ustedes también les sale uno menos?
O nuestra querida Peña Citores, con los bonitos miradores a los que tanto nos gusta trepar con la bici. Jorge, también se ve casi toda la bajada que hicimos desde Peñalara, ¿recuerdas?


Aquí, coqueta y en escorzo, la Mujer Muerta. Anda por aquí también el Tirobarra.


Y podríais pensar que aquí se acabó todo. Pero no. Y es que la bajada de la Camorca estaba muy suelta, y tuve que parar a mitad para relajar la rodilla que ya me estaba doliendo un poco más de lo normal... Como pongo en el título, ni subo, ni bajo.

(Verás, Marcos, que he tardado tres días en escribir la crónica. Y no hay otra razón que el cansancio, esa sensación de estar exprimido que no me ha dejado sentarme con tranquilidad delante del aparato este. Pero, por fin, aquí tienes para leer un ratillo).

¡Ah! Las fotos y vídeos de la nocturna las voy poniendo en el SkyDrive, y poco a poco, que el formato NEF hay que revelarlo (procesarlo), y aún estoy aprendiendo.


lunes, 26 de agosto de 2013

Jorge vuelve fuerte

Después de varios meses con la pata en alto y con varios titanios y cicatrices más en su cuerpo, regresó ayer domingo a los terrenos de juego el sherpa-Talus. Una etapa interesante, quizás demasiado para lo que debería ser una primera prueba o toma de contacto, pero al final la superó con nota y sin percances, que es lo que interesa.

Le acompañamos en esta esperada vuelta a los ruedos los afamados espadas Ete, Chomin, Alberto, Boli y yo, con dos notables ausencias: el sherpa-Sherpa, (no presentó justificante ni parte médico alguno) y Sherpol, atacado salvajemente por unas sábanas que lo mantuvieron inmovilizado durante las primeras horas de la mañana.


¡Será por fotos! Ya no me acordaba de lo que era ver todas, seleccionarlas, cambiarlas de tamaño y editarlas y, por fin, ordenarlas. Porque cuando tengo las de Jorge y las mías, hay que poner cada una en su sitio, tarea que no es tontería. Para que os hagáis una idea, para esta entrada tenía 152 fotos. No está mal. Por cierto, y para el que le interese: tengo todas las fotos de todas nuestras salidas guardadas y organizadas para el que las quiera. Y los datos de cada una de ellas, ya sabéis...


Para la ocasión habíamos decidido subir al "Grano de Café", un bonito mirador descubierto -cómo no- por Chomin en las inmediaciones del Boquete Bajo de Majalgrillo, lugar recóndito para variar. En Santa Isabel, como el agua no nos lo impedía, decidió Domingo atravesar las piedras por un nuevo lugar, más que nada, por no aburrirnos de hacer siempre lo mismo. La verdad es que lo sorprendente es que el sherpa-Chomin no nos sorprenda, jejeje.


Hacía solete, no demasido calor y el ritmo era tranquilito: se iba bien.



En la foto de Jorge se me ve haciendo gala de una de las más avanzadas habilidades de las que soy capaz: montar sin una mano. Y así cantidad de metros. Todos los que queráis.


Subimos por la cacera del Cerro delPuerco, que baja a estas alturas casi seca. Sigue siendo, a pesar de ello, un sendero precioso.



Si paráis, os hago una foto.


Y seguimos hasta desembocar en la Fuente del Ratón y, toparriba, en la pista de la Cueva del Monje. Zona asfaltil sin nada que reseñar y un poquitirrinín más arriba, en Prado Redondillo, un par de individuos sospechosos nos taponan el paso y nos dan el alto: "Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama, intrusión no autorizada. Todos a la cárcel".


Se trata de los Kamorka. Nos encontramos en todos los sitios, y mira que la sierra es grande. El domingo pasado, cuando íbamos a coger el Carril del Gallo, allí estaban. Un rato de charla. Ellos iban a la Fuente del Intendente, aunque a saber dónde terminarían...


En esta ocasión, tomamos el camino forestal del Prado Largo, en la Divisoria de Navalonguilla. Que nadie se engañe: tras estos nombres aparentemente inofensivos, se ocultan unas cuestas muy malitas que nos van a subir casi hasta los 1800 metros por un terreno en ocasiones demasiado sucio por lo poco transitado.

Jorge: "¿Y era esto lo que yo tanto echaba de menos, eihn?"
Boli, como todos los demás, poniendo cara de que estamos disfrutando. Personalmente, y aunque no hacía calor en exceso, subí chorreando unos goterones importantes.


Un pequeño descanso, que aunque en la foto no lo parezca, la cuesta se las traía. En un kilómetro y medio salvamos un desnivel de exactamente 200 metros por un terreno seco, suelto y sucio, en el que había que hacer fuercecilla al pedalear.


Viendo la foto ¿a que parece sencillo?


Incluso este terreno, justo antes de llegar a La Espera del Rey, parece llano.

¡Lo parece!

Casi llegados a La Espera del Rey, antes de alcanzar el sendero clásico, nos encontramos con esta lancha en el arroyo de Prado Redondillo, que baja paralelo al de Navalasviudas. Habrá que volver a visitarlo en otra estación con más agua; tiene que estar espectacular. Y si los del Parque Nacional nos dejan poner unos trozos de gomaespuma al final, no creo que les importe, nos podríamos tirar como en Aquópolis.



Allí arriba tomamos el sendero, un pequeño esfuerzo más y llegamos. Los primeros vieron a alguno de los Kamorka.


El lugar y los paisajes ya son los clásicos de la subida a la Fuente del Intendente, solo que en esta ocasión nos desviamos, no seguimos hacia arriba, y tomamos el sendero que discurre horizontal casi a 1800 metros hacia el Boquete Bajo de Majalgrillo.


Detrás de Jorge se aprecia perfectamente la inclinación de la ladera en el lugar (u sitio).


El camino es llevadero, pero tiene un par de sitios en los que la pendiente unida al serrín acumulado por la corta de troncos (renovado año tras año, no falla) hace que te agigoles* cosa mala. (N. del A.: "Agigolarse": En Segovia se dice de estar jadeante después de un gran esfuerzo. Ej.: Me agigolo un poco cada vez que asciendo el K-2 sin botellas de oxígeno)


Cerca del paraje conocido como Tetas de Vaca (los de Valsaín y sus topónimos) el terreno hace que en algún momento tengamos que echar pie a tierra, si bien Chomin no deja de recriminárnoslo: "¡Pero no os bajéis, hombre. No os bajéis...!"



Refrigerio y foto en la fuente de los Ceniceros de los Tíos Conrado, Rufino y Felipe. La pobrecita apenas gotea. Frutos secos ricos y charla con un par de andarines sorprendidos de que hubiésemos llegado hasta allí con las bicis.


Novecientos metros más de sendero salvaje nos llevan hasta el Grano de Café.


Foto de familia.


Creo que esta foto explica claramente el porqué del nombre que le dimos al lugar. Topónimo sherpa.


Chomin y yo hicimos una visita a la protofuente (un manantial) que hay a los pies de esta gran peña (me río yo de Pacheco) entre helechos y acebos. Sería la primera fuente sherpa. Para ello, pensamos que como castigo por no salir, el sherpa-Sherpa debería subir el saco de cemento y las piedras. Yo subiría el caño de PVC. Es una idea que habrá que madurar.


Vistas espectaculares desde el mirador, a los pies de Peña Citores.



Jorge cree que sigue en Cádiz, en la playa. Bueno, así relaja el pie, que buena subida se ha metido. Por la tarde un poquitín de hielo y un bocadillo de Paracetamol, y arreglado.


Por aquí sigo a Domingo para iniciar la bajada que nos dejará en Majarrompe. Un par de segundos después os aseguro que le perdí de vista. Boli iba detrás de él.


Preciosa bajada. Muuuuuuuy inclinada y polvorienta. Yo me apunto con Alberto, que bajó como las personas.


Y aunque hubiera querido bajar de otra manera, no se puede. La inclinación dicta la velocidad: se puede un poco más, pero tampoco menos. Es lo que tiene la gravedad en estas situaciones, que aunque frenes, bici y ciclista siguen para abajo


Reagrupamiento en Majarrompe, que parece que sube Pablo, victorioso en su pelea contra las sábanas. ¡Hace falta fuerza de voluntad! Vemos en la foto a Alberto adecentando la fuente, que estaba un poco sucia. La brigada sherpa de limpieza y mantenimiento del bosque siempre en acción.


Viendo la hora que era, Domingo y Boli deciden ir tirando, que esta tarde tienen que viajar. Nos quedamos esperando a Pablo...


...que nos sorprende por arriba, cuando le esperábamos por abajo.


Pablo, Ete, Alberto y yo comenzamos la bajada buscando la fuente dela que me había hablado Pablo.


Ahí están: Pablo y la fuente. Resulta que no me acordaba, pero sí que la tenía en mis archivos.


Se trata de la fuente de la Vereda del Robledillo, bucólica y rústica. Con algo más de caudal que las anteriores. Como casi siempre bajamos ciegos por aquí, no solemos reparar en ella. Yo, al menos. Ya sabéis que a mí las fuentes, a pesar de la fama, siempre me las tenéis que indicar.


Pocas fotos de la bajada, por razones obvias. Esta nos la hizo Jorge, que llegó antes a pesar de su tobillo. No quiero pensar en cuando esté ok (ten cui, Jorge). En la foto se ve que voy el último, pero es que hoy me he dejado el timbre y no puedo adelantar. Que si no...


Ya en el CENEAM. Normalmente se diría que ya estábamos abajo, pero los sherpas solemos liarnos un rato por aquí, que hay unos senderetes muy chulos.


Para llegar a la autovía de circunvalación de Valsaín, otro de los clásicos rodeos que nos gusta tomar.


La vaca, un animal sin otro afán que rumiar a la sombra, sin nada más que hacer.  ¿En qué pensarán...?


No sé en qué pensarán las vacas, pero nosotros hacía tiempo que llevábamos en la cabeza unas jarritas de cerveza que no tardaron en llegar en un bar del Real Sitio que, por cierto, estaba hasta la bandera, en plenas fiestas.



Aunque me ha costado lo suyo, ha sido un placer retomar esto de las crónicas. Y lo he hecho porque el otro día vi triste y cabizbajo a Marquitos. Espero que con esto comience a levantar cabeza. Al menos, fotos tienes un rato ¿eh? Además, como el sh-Sherpa no creo que le dé por hacer la crónica de su Mini-Camino, puede que me decida a contaros mi Mini-ruta de Santiago a Finisterre con aderezos sherpas. Ya veremos...

¡Ah! Para ser justos, y aunque esto no le exima del cumplimiento de su deber, he de decir que al llegar al Cuartel General me encontré con esta estupenda paella que estaba preparando con cariño, esmero, congrio y dedicación el sherpa-Sherpa. Por lo cual la apertura de expediente queda pospuesta (posponida) sine die.

Cinco minutos más, y lista.

Hala...

Trialera: Dícese de la parte del camino donde tus huevos abandonan su lugar para hacerle compañia a la garganta.