sábado, 31 de mayo de 2014

lunes, 26 de mayo de 2014

Algunas notas sobre la Madrid-Segovia 2014

Resumen en ideas sueltas:

Aunque no me arrepiento de haberla hecho, creo que no repetiré: Demasiado parecida a la "Calamares", que nos inventamos los sherpas y dejamos de hacerla por aburrida.

Sueño. Mucho sueño. Levantarse poco después de las 4 de la mañana no mola.

Rodrigo, David y dos segovianos más que, lo siento, no sé cómo se llaman.
— Pienso que de debe ser un disfrute total hacerse una de estas con treinta añitos. Nunca lo sabré.

A ver si alguna vez ando más listo y no salgo de los últimos. Creo que hasta el kilómetro 8 no pude pedalear a gusto.


Nunca aciertas con los que llevas. Pero esta vez el tiempo nos respetó. Al final pasamos frío y calor moderados, pero ni una sola gota.


Si preparas algo de desayuno, no te lo dejes encima de la mesa de la cocina, como hice yo.

No sé si serán figuraciones mías, pero creo que me están siguiendo
Si ves que alguien se baja, zigzaguea y busca huecos, que para eso eres un sherpa (lento pero seguro).

Espero que se recupere pronto el chico que se cayó y dejó ese espeluznante charco de sangre. ¿Alguien tiene noticias?


Aunque hubo tramos que me sorprendieron, la verdad es que la mayoría del recorrido eran unas pistarracas que se me hicieron eternas. Un ciclista que entrene en carretera no debería haber tenido ninguna dificultad en hacerse esta Madrid-Segovia. 


No te librarás de la cola del supermercado si vas a una de éstas. Es lo que tiene. Creo que la bajada-subida del puente de la Marmota lo disfrutaron solo los cincuenta primeros. De todos modos, con equilibrio, puntería, molinillo y paciencia, bajé y subí montado lo que me dejaron, que fue más de lo que podáis imaginar.


A ver si busco en eBay unas Google-glasses, para las hacer fotos guiñando un ojo.

Y, de paso, alguien me regala una 29". Tengo ganitas de probarla antes de que la rodilla me diga que es ella la que ya no tiene ganas.

Demasiados hombres para mi gusto. ¡Con lo bien que fui en Peregrinos detrás de Rocío! Yo vi solo a dos. Por cierto, enhorabuena a Julia Sanfrutos, vaya campeona: Si me descuido un rato con el teléfono, me pasa ¡y a ver cómo se lo cuento yo a los sherpas!


Una conversación aquí me dió la idea: https://www.facebook.com/groups/678497802197888/ Con moderación, ¡es lo suyo!


En este tipo de pruebas es increíble la cantidad de veces que puedes ir "matao" para recuperarte casi completamente en poquísimo tiempo. De no poder dar un pedal pasas a poner el turbo para ver si adelantas a ese que está en el horizonte y que te pasó en la cuesta de atrás. 


Entre nosotros hubo, como siempre, algún guarrísimo cerdo al que el envoltorio de la barrita o del gel parece que le lastraba demasiado. No falla nunca. En Ronda vi una vez cómo un caballero legionario obligaba a un ciclista a volver para recoger lo que había tirado. Y, si no, juicio sumarísimo.

Los indificios del extranjero de Segovia son muy tremendísimos

Nunca agradeceré lo suficiente que el viento nos respetara durante todo el recorrido.

—Si preguntas, nadie ha podido entrenar la prueba. Yo tampoco, que conste. Si preguntas en una de los que corren con zapatillas, tampoco ha entrenado nadie y todos están en baja forma. Un clásico.


El que hizo la bebida isotónica del bidón del que rellené la camel en el segundo avituallamiento, no se leyó las proporciones que venían en el prospecto: estuve toda la etapa con el estómago centrifugando y no se me pasó hasta la noche. Luego, por mucho agua que echase, no se quitaba el sabor ni a tiros.


Esta senda cerca de Moralzarzal (creo recordar) es mucho más divertida en sentido contrario. Aun así, fue una zona de disfrute.

 

Lo mejor de los avituallamientos, como siempre, los plátanos y las naranjas. No es una cosa que me vuelva loco, pero en estas ocasiones me saben y me sientan a gloria bendita.


Si puedes elegir donde te van a dar los calambres, esta hierba es una buena opción. Los secarrales o pedregales no molan para retorcerse sobre ellos.


Siempre que puedas, disfruta del paisaje. Pero si paras a hacer una foto, piénsatelo, porque te pasarán 23 tíos uno detrás de otro. Justo los que habías podido adelantar con tanto sufrimiento en los diez kilómetros anteriores.


—  A partir del kilómetro 50 el ciclista odia el gel energético ese que nos dan. ¡Cosa más empalagosa!¡Mi reino por un bocata de chorizo!

Nadie podrá decir que me viera echar pie a tierra (quitando el tapón de la Marmota) ni subiendo ni bajando. En esta cuesta, antes de Cerce, había que poner el molinillo y echarle paciencia.

La cuesta está antes, más atrás; la foto es ya en la cima.
Alguno, además sin dorsal, exigiendo con poco respeto a las chicas avitualladoras, que no paraban ni un momento. En fin...


El que hizo la pasta no era Juan Mari Arzak. O puede que, como creo, la pasta no fuera de la mejor calidad. Dejé lo que véis, después de haber guardado casi un cuarto de hora de cola.


Esta zona, antes del mirador de la Reina, no la recuerdo. Creo que me dormí: como el cuñao no tuvo a bien tampoco en esta ocasión acompañarme con sus chascarrillos... Antes, justo al reanudar la marcha después de la parada de Cerce, lo pasé entre mal y muy mal hasta que cogí el ritmo. Y el estómago, que seguía como una balay estropeada.


No le digáis a mi traumatólogo lo muchísimo que me dolieron las rodillas desde más o menos la mitad del recorrido. Nunca me había pasado y me tiene pelín mosca. Un suplicio, oiga. 

Agua de Segovia. Rica. Spe, resting.
En territorio comanche (desde la Fuenfria) la gente corría, pero yo volaba. Hubo tramos que no los hacía a esa velocidad desde hacía tiempo.


David me esperó así como media hora. Él llegó a los bocatas de jamón. Yo me tuve que conformar con los mini-fuet. ¡Haber corrido más!


Remi: por mucho que corrí (es un decir), ni siquiera te vi a lo lejos. Kamorka, mercedes. Sherpa, Ferrari (bueno, ójala). Ferrari diesel.

Mi opinión: Madrid-Segovia: dura. Ronda: dura, pero con el añadido de los 40º y que la mayoría del desnivel se reserva para el final. Peregrinos: requetemalita, prácticamente cero metros llanos y eso, si no es un año de barros; si es así, prepárate a de-sufrir-comun-perro. El Soplao: para otra vida (si alguien no me da la lata lo suficiente).


Ahora lo que me pide el cuerpo es perderme por trochas ignotas y llegar a alguna cumbre inexplorada, que siempre hay alguna. Una de esas etapas en las que tardamos cinco horas en hacer quince kilómetros. O esa que nos tiene prometida Domingo, ya tengo ganas.

Trialera: Dícese de la parte del camino donde tus huevos abandonan su lugar para hacerle compañia a la garganta.