viernes, 14 de octubre de 2011

Los sherpas en la minas del rey Salomón


(A long, long time ago: el 25 de septiembre. En otras circunstancias diríamos: "¡Ya ha llovido!")


Quizás recuerden los sherpas más talluditos (y picarones) aquella escena del clásico de la serie C Tarzán en las minas del rey Salomón, en la que a Nadiuska se le enganchaba el liviano vestidillo en unas zarzas, provocando ciertos calculados estropicios en el referido vestuario.

Los sherpas en esta ocasión salimos a la busca de las susodichas minas perdidas, que algunos rumores situaban en la ladera sur del pico del Oso. No tuvimos a Nadiuska, y nos tuvimos que conformar con recuperadísimo sh-Chomin que, a este paso, acabará con nosotros en un par de semanas. Descansado y rabioso, no hay quien le pare. Y aunque no tenga la muñeca al 100%, todos los que le conocéis convendréis conmigo en que hace diez años no estaba tan cabr en forma como ahora, incluso estando convaleciente(?).


Pese a llevar semanas en el dique seco, tenía un aspecto radiante

Para tener una idea de la etapa, que fue bastante buena a pesar de que no encontráramos las susodichas minas del rey Salomón, sino un estropicio inaccesible y abandonado sin interés alguno, para tener una idea, digo, pongo aquí el vídeo que ha hecho Jorge con imágenes de su cámara y algunas de la mía. La primera parte mil veces mejor que la aburrida bajada del Pasapán. Pero qué le vamos a hacer, que bajando por Bazoya no habríamos llegado a casa a una hora prudencial. Poned los altavoces y disfrutad de la música. Advierto que los tíos que salen son muy feos. Los sherpas tenemos la belleza en el interior, ya sabéis.



Los de la foto son, como bien sabéis, Jorge, Chomin e Ignacio. Fuera de cuadro estábamos Joaquín-Ete, Rinoceronte-Rocinante (en proceso de desintoxicación) y yo.


Era tempranito y todavía hacía fresco.


Al llegar al Pontón, Jorge se extraña del camino que tomamos. "'Stanlocos estos sherpas", decíase para sí mismo, para su adentros más profundos.


Ya hace tiempo que estas imágenes fueron tomadas, y nos parecía desolador. Hoy, continuamos así, quizás con más calor :(


¡Qué es esto! La bici es para montarla (con perdón).


Güini, que pasó montado, tuvo la primera de las múltiples averías del día al dañar el cambio trasero.


Al poco, reemprendemos la marcha comandados por Chomin (¿no tenía la muñeca lesionada?).


Enjoying Eresma.


Esto no aparecerá en el perfil como dificultad, pero esta parte es divertida y cansa, no creáis que no. Sin embargo no es más que el inicio de la etapa.


Para llegar a las minas del rey Salomón ponía en el mapa que había que atravesar el Serengueti. Pues si hay que atravesarlo, se atraviesa. ¿No semos sherpas?

Desafiando a los leones
Otra avería. Ya no me acuerdo qué fue. ¡Es lo que tiene tardar tanto en escribir la crónica! Pero muy malita no sería, porque no pudo con nosotros.


Venga, otra más. En este caso me acuerdo muy bien de la puñetera rueda mía y el boquete que tenía. Primera reparación. Yo ya comenzaba a refunfuñar, a pesar de mi fácil carácter.


P'arriba, p'arriba, siguiendo los puntos amarillos. No tiene pérdida.


Y otra vez más. El boquete es grande y por mucha materia orgánica que utilice Güinidepú para taponarlo, no sirve. Tengo que pedir una cámara a Ete. Tanto líquido y tanto tubeless para acabar como en los tiempos prehistóricos, cuando los sherpas no utilizábamos el whatssap y llevábamos cámaras en el interior de las ruedas.

Ahora las llevamos encima del casco.



Cansadísimo por la cantidad de palabras soeces que salieron de mi boca, llegamos a la exhausta fuente de la Fuenfría después de remontar el carril del Gallo. Interesante subida, pardiez.


Pocas fotos, breve texto: Fuenfría, Marichiva, polvorienta bajada (no veía al de delante)... Y llegamos a la clásica pista de los pantanos.



La fuente todavía tenía un buen chorro. Deberíamos haber cogido agua, que aún quedaba etapa, subida y calor para rato.


Y unos metros después de pasar el embalse del Vado de las Cabras...


...tomamos un camino que escala sherpenteando(!) la ladera del Pico del Oso.


Es aquí donde está plantado uno de esos carteles que empiezan aproliferar por nuestra(?) sierra.

Sí, sí... Como esto siga así, este año vamos a tener que ir a Rolex.
Aquí, enésima avería. En este caso desmontamos el pedal de Jorge que, en un golpe, se había descabalado de mala manera. Imposible, ni echando mano de técnicas macguiverianas pudimos recomponer lo descompuesto. Jorge se pasó el resto de la etapa con un incomodísimo y sonoro pedalear.


En lo que tardamos en malreparar el estropicio, Ignacio y Rocinante están de vuelta y nos cuentan que han subido y que no merece la pena. La pista se acaba en un denso bosquecillo que no deja seguir pedaleando. Alguien nos ha saboteado la entrada. Nos quedamos sin minas, sin Nadiuska y sin rey Salomón ni reina de Saba.

Tendremos que seguir echando a la loto.


Como ya es tradición, nos separamos: Ete e Ignacio bajan a toda pastilla, cacareando y dejando un rastro de plumas, para tomar el tren de las y media, que resultó ser de las y cuarenta.

El resto decidimos investigar, que para algo hemos sallido, y nos internamos por un prometedor resquicio entre el follaje.

Follaje, follaje... Vamos p'al follaje!!!
La senda resulta ser una buena opción para otra vez que pensemos subir Pasapán. Lo malo es que termina en ese arrastradero tan divertido de bajar... pero no tanto de subir.


Las vistas son tremendas. En varias ocasiones nos detenemos a contemplar el paisaje (que no para descansar).



Es en este punto cuando sucede lo del espantavacas. Chomin sortea las vacas desprevenidas que, advertidas de nuestras intenciones, se cierran como un equipo de Javier Clemente.


Gracias a la percia del biker-ganadero podemos continuar para bingo. Ya queda poco para Pasapán, pero todavía hay que sufrir un rato, porque Rocinante se empeña en darle fuerte a los pedales.

El embalse del Tejo, 300m más abajo

En el puerto, y después de dejarme fundido, Roci dice que se baja tieso, que no quiere llegar tarde a comer (enfermedad de los sherpas).


Chomin, Jorge y yo hacemos la pestosilla bajadita del Pasapán. Larga, polvorienta y aburrida. Cuando llegamos a la cañada, Jorge tiene problemas con las pastillas de frenos delanteras. Bueno, al menos podrá llegar a Segovia.


Seguimos por Riofrío, que ya es tarde. Además, así no se carga tanto la muñeca de Domingo, que me cuenta que podríamos haber bajado desde el collado de Tirobarra y tal y tal. Luego lo miré en casa. Él también. Parece muuuuuy difícil (difícil<>imposible). Creo que para cuando estemos más tontos, a lo mejor lo intentamos. Ya veremos.


Y como faltaba poco y llevábamos como una media hora sin averías,  pinchazo al canto. Esta vez fue Chomin, que llevaba la cubierta seca, con líquido=CERO.


Pos-ná. Que llegamos a casa a las tantas (Jorge a las cuantas) y que estuvo muy bien pero pudo haber estado mejor si hubiéramos ido todos juntos, si no hubiera habido tantas averías y cambiando la bajada del Passpán por otra más diver. Pero no vamos a tenerlo todo ¿no?.

Yo ya me quedo tranquilo habiendo publicado esta crónica, aunque tengo por ahí unos cuantos minutillos de vídeo, además de la etapa del 12 de octubre (cachirulo de Chomin incluido), tremenda-ande-las-haiga.

Pero eso es otra historia.

3 comentarios:

  1. Muy bonita crónica y ruta, ya no recordaba el pajarón que me dió cuando subíamos a pleno sol hacia el Passpan empujando, después de pasar el espeso follaje. Tuvimos que parar y comer, y el jodío pedal el final de etapa que nos dió. Me salen ahora sarpullidos de verme con la pelliza-ovejo esa todo el día, joder qué calor pasé, todo por no parar a quitármela, seré gañan!!

    Salud!!

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  2. Etapa chu-chuu-chuli (Ralph bigun copyright).
    Nos apuntes a los siguientes: Pae,Mae, Irep, CHeras, Anselmo, Apa, Muní, Luisa. Total 8.
    Me temo que habrá que cerrar el restaurante para nosotras solas.

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  3. ¡Ya te igo! Te voy a apuntar a Ronda y vamos los dos con la pelliza hasta el km 50 o 60 con 40 grados de temperatura. Una delicia.

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Trialera: Dícese de la parte del camino donde tus huevos abandonan su lugar para hacerle compañia a la garganta.