domingo, 18 de diciembre de 2011

Cencellada... y poco más

Día extraño. No os voy a aburrir con lo que sería un prolijo listado de mis calamidades físicas. Así que paso a contaros directamente que Alberto, en el dique seco, estaba puntual para darnos la bendición y cortar la cinta de salida. También pasaba por allí David-Kamorka y Adrián, una vez superados (espero que con éxito) los exámenes de evaluación. ¡¡Kab****s de maestros!!, que diría el sherpa-Sherpa.


Éstos éramos, posando ante el palacio de Blancanieves, con la torre del homenaje al fondo. Monumento de belleza sin par, cumbre de la arquitectura española. ¡Qué digo española!: Galáctica.


Los Kamorka en pleno (o casi, que falta Remi) nos vuelven a adelantar en el carril bici. Dicen que se les enfría la comida, y que tiran a velocidades fuera del alcance de nuestras aptitudes.


Nosotros, a lo nuestro. Hoy el único que iba bien era Chomin (relativamente, porque en la foto de arriba le véis con la mano suelta, que se le ve que le duele el hombro). Los demás íbamos en triciclo.


Unos por causas físicas y otros por causas químicas: El sh-Sherpa continúa con sus problemas mecánicos. Ya sabéis: Las ofertas del Lidl.


Estos descansitos me vienen de perlas. Bajo de la bici con cuidadín, y me pongo a hacer fotos, que es a lo que me dediqué en la etapa de hoy. Unos robles.


Pasado el arroyo de la Chorranca por la pista que sale de Cossíos, los sherpas van a buscar la cacera del Puerco, divertida subida que hoy no me puedo permitir. Me abandonan, me dejan solito, conociendo perfectamente la leyenda de las amazonas que andan sueltas por los bosques de Valsaín, aquellas que portan el carcaj con la cinta graciosamente cruzada sobre sus pechos de manera que así resaltan sus turgentes senos. Y que acechan y atacan, inmisericordes, a los ciclistas solitarios.


Subo, mirando a izquierda y derecha, temeroso, pusilánime. Allí, donde debiera estar el Moño de la Tía Andrea se encuentran ahora las montañas Virunga. Subo en silencio y a 6 por hora para no llamar la atención de ningún espalda plateada.


En  el Juego de Bolos están de trabajos forestales. Alguien va a tener que barrer todo esto.


De repente, oigo una voz: Es Chomin que está llegando al asfalto. Ellos no han subido deprisa; es que yo lo he hecho a cámara lenta, procurando no sudar demasiado, que la temperatura aquí es de -1º C.


La subida a Prado Redondillo la hacemos en dos grupos: Chomin y sh-Sherpa por delante, a ritmo normal. Detrás vamos Adrián, Ete y yo a 6 por hora. Que es a 10 minutos el kilómetro. Que es la menos de la mitad de la velocidad que lleva un sherpa corriendo despacito la Media Maratón.

No es de extrañar que nos pasara un profesional de esto de la abici, viniendo desde atrás, como una exhalación. Tan centrado iba en su pedalear que no nos dijo ni hola, no fuera a descompasarse su ritmo de aironmán, bobodeloskoones.

¿OS HA DICHO HOLA?, pregunta a gritos sh-Sh nada más ser rebasado. NO, NO NOS HA DICHO NADA EL BOBO, respondemos a gritos. Pero no nos oye; ya está a dos o quince kilómetros, camino de las olimpiadas de Londres.

Así, tortuguilmente, el honor sherpa herido, llegamos arriba, a Praorredondillo, donde Escabeche vuelve a tener problemas con el cambio y tal.


Yo aprovecho y echo un pis. Luego, unas fotos. Que si no echo el pis antes, salen movidas.


Me dicen que van a subir a la fuente del Intendente y luego intentar la bajada por Majalgrillo. Les doy mis bendiciones y quedamos en llamarnos más tarde. Vuelven a dejarme solo: Me voy a chivar a Malú.


Yo, ya en solitario, sigo por la pista. Me encuentro al grupo de Tanis que vienen (andando) de la fuente del Intendente y de bajar por Majalgrillo (qué curiosa casualidad), donde se han tomado una botellita de cava para celebrar la Navidad. Que yo sepa, hasta bien entrado enero van a estar celebrando con cava la Navidad todos los fines de semana. Me dicen que si me apunto un día y no me sé negar. Me dice Tanis que pase por la fuente del Zorrillo. ¿Qué fuente es esa?, le digo. Resulta que es la de Valdeclemente, que la han puesto este cartel con el nuevo nombre.


Está chula hoy la fuente, fresquita y cantarina. Hago cienes de fotos, pero solo pongo una, que lo poco agrada...


Con ésta pista que os doy, ya sabéis qué fuente es ¿no?.


Desde aquí ya sabéis que la pista sube y baja como un puñetero tobogán. Yo no me doy cuenta porque voy despacito, disfrutando del paisaje y parando cada vez que veo algo digno de ser observado. Y hay mucho que observar.


Foto a izquierda, foto a derecha...


Subo relativamente contento y bajo frenando y dando pedales en vacío, que no puedo permitirme el lujo de quedarme frío. Ya me duelen las puntas de los dedos.


Llego a la altura de la fuente de Majarrompe  y paro porque pienso que tiene que estar bonita. Lo está. Aprovecho que tengo el carrete casi vacío y hago fotos a todo.


Antes de reanudar la marcha llamo a estos chicos; más que nada, porque me estoy quedando frío. Parece que están justo en la fuente del Superintendente Vicente. Creo que ya no nos vamos a ver, pues piensan bajar por la fuente de la Charca de la Rana y para mí supone una de dos: O bajar ya desde aquí y esperar, o dar la vuelta al circuito completo y luego remontar. Nada: Prefiero continuar a mi bolilla.


Tolla. Jackson. Caramba: Comienza a asomar el sol. Pero la temperatura parece más baja, si cabe. Que cabe, ¡vaya que si cabe!. Me estoy quedando pajarito.

La-toya Jackson
Solete, tonos cálidos. Parece que un familiar del Pacheco se los ha dejado aquí también. Y éste se ha dejado los dos.


Bajo, bajo, y, aunque la razón me dice que no, la bici decide abandonar un ratillo el asfalto y tirar por la vereda de la Canaleja. Lo hago despacito y con tiento, nunca he ido tan despacito, sherpas.


Me encuentro con los de BiciSegovia, haciendo una agradable rutilla.

La sombra del sherpa es alargada
Voy tan despacio (despacio no es sinónimo de seguro) que por primera vez en la historia sherpa puedo parar aquí para tomar una instantánea de la tubería.


Hay acebos, nunca me había percatado debido al estrés y tal y cual.


Y nos han puesto unas bonitas puertas. Que si los caballos, que el ganao, que tal... Fue la peor parte de la "etapa" de hoy. Tuve que pasar dos puertas seguidas, y retorcenme me costó Dios y ayuda.


Y lo que son las cosas: En lugar de encontrarme con las amazonas de negra cabellera al viento, me vuelvo a encontrar con los Kamorka. No sois lo mismo, pero ya que estáis, poneos ahí que os hago un retrato. ¿Dónde íbais p'arriba a esas horas?


Desde aquí, pedaleo avergonzado por el asfalto, ocultando el rostro por si alguien me pudiera reconocer, hasta casita. Menos el tramito de sendero-veranoazul entre Valsaín y La Granja.


El Pontón, ya lo véis, está casi lleno. Y todavía no ha llovido ná. Tampoco parece que lo vaya a hacer en los próximos días. Hoy he visto caer -¡palabra!- dos copos de nieve, contados. Y es que el Sherpa está triste. Qué tendrá el Sherpa, que no canta. Y el tiempo, oiga usté, se resiente. ¡¡Cántanos algo, Sherpa!!


Por esas blancas laderas de Peñalara hemos pedaleado -despacito, muy despacito- hoy. ¡¡Qué bonita está La P*** Granjilla!! (también conocida en verano como Real Sitio de San Ildefonso).


Bueno, dejo un hueco aquí, al final, para que la otra expedición me mande algo que añadir a la crónica, no sé, unos textos o textículos, unas fotos o fotillos, que la subida a la fuente del Superintendente Vicente siempre tiene miga, y más en invierno. Así tiene en qué entretenerse durante un ratillo el sherpa-Pinrel-en-alto.

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Bien, parece que el sherpa-Sherpa quiere ganarse el sueldo y acaba de remitirme, raudo y veloz, las fotos de su etapa.


La crónica que me ha enviado el Sherpa reza asín:

Cuando te hemos dejado toparriba, el terreno lleno de cáscaras de güevo por los hielos pero se subía bien (las partes subibles). El paisaje, de lujo, por las centeladas (cencelladas) esas que dice Chomin.


Adri comienza a fllojear pero llega a la fuente sin poblemas. Een la bajada nos desviamos a la izquierda y Adri empieza con unos calambres rondiles que le devoran por dentro.



Cuando nos vamos a tirar a la fuente de la Rana (no de la Peseta) me quedo hurgando las suspen y cuando alcanzo al grupo... Adri en el suelo, la bici encima, Ete asistiéndole, Chomin subiendo... Me temo lo pedorrrr; efestivamente,  la mano mu mal aspecto, el meñique a la virulé, la pata golpeada...


Intenta montar pero ni p'a Dios, se le junta el hostión con los calambres y se ve morir. Llamada a su madre y bajamos andando a la Boca el Asno. Cuando le evacuamos Ete y servidora por la carretera ¡¡¡kaiprisa, aiprsa!! 

Y Chomin a su bola... ¿Habrá llegado?



Parte médico a Chomin, pero lo veo chungo. Lo bueno es que es la izquierda, y a su edad eso es un punto.

--(¡Gracias, corresponsal!)


sábado, 17 de diciembre de 2011

Inmersión frustrada en el Menapier

Sherpa submarino

Hola Sherpería, como me aburro muchísimo, aquí con la pata en alto, os pongo este vídeo de cuando fui a Málaga hace un mes en busca de este pecio, el Menapier, un barco belga de 110m de eslora por 15 de ancho hundido tras una colisión con otro buque en 1917.

Como ya sabéis algunos la inmersión fue un desastre por las condiciones tan malas que había y otras contingencias, así que el vídeo no es nada bonito, más bien vale como documento para ver en tiempo real la bajada hasta –38m que está el mástil y para ver a quien tenga curiosidad cómo es una inmersión técnica sin visibilidad, etc. También está bien como película de terror para el que sufra de claustrofobia. La sensación era como estar en un pantano, por el color, temperatura del agua y como digo la escasa visibilidad,  más que en el Mar Mediterráneo.


En HD:  http://vimeo.com/33670524

domingo, 11 de diciembre de 2011

Camino Viejo, que no se entere Jorge

Como cada domingo desde que el mundo es mundo, los sherpas que pudimos, robamos la llave del geriátrico y nos hicimos al monte. En esta ocasión, acompañados por los del geriátrico de al lado. Ya sabéis que los achaques más variados no pueden impedirnos arrastrar nuestros huesos --a veces literalmente-- por esos territorios salvajes de la sierra de Segovia.


Desde el principio una niebla meoncilla, malísima para la artrosis (ver gesto de sh-Sh) nos acompañó en nuestro pedalear. En la foto, posando amablemente para el recuento de cabezas, de izquierda a derecha, Rafa, Enrique, Luis, sh-Sherpa, Boli, Chomin, Dioni (de espaldas) y un ciclista desconocido con el que coincidimos en la portezuela que da paso al camino del rancho (esquileo) de Santillana.


Esta vez sí que me paré a hacer una foto a la fuente de Santillana, 250 m al sur de la de San Pedro y al borde del sendero. Se ve poco, está en un mal sitio.


Otras fotos sí que las retoco, pero ésta la dejo tal-cual para apreciar lo feísimo que estaba el día. A estas alturas ya estábamos todos empapados, aunque con el ejercicio no notábamos demasiado frío. Lo malo iba a ser cuando parásemos...


Subimos en animada charla, de modo que, distraídos unos con otros, ni nos enterábamos del esfuerzo. ¡Así sube cualquiera! Además, en nuestros cuerpecillos aún quedaban trazas del colesterol que corrió en la cena sherpa-ranger del viernes.


En la fuente de la Reina no os creáis que no tuvimos el momento sensi; lo que pasa es que hoy he decidido tener piedad de los lectores, que para los que tenemos no es cosa de espantarles cada semana. De todos modo, para el próximo día no se me tiene que olvidar subir una pulserilla de "Tierra de Sabor" para ponérsela en la pata al sherpa-Sherpa, de lo blanquito que está.


Calentitos (da gusto cambiarse la camiseta mojada y fría) subimos por la ruta fácil a la Fuenfría. Boli y Chomin hacen lo propio por la Calzada, versión mucho más sherpa, hay que reconocerlo.


El perrillo de la foto de arriba se cansó más que nosotros.

En el puerto la unidad se deshizo. Después de duras negociaciones al estilo Cameron-Sarkozy logramos, al menos, que el grupo sherpa no se deshiciera.


No lo dijeron, pero creo que Los Chicos Sports (¿cómo llamar a un grupo que no tiene nombre?) no se vinieron con nosotros porque habían quedado para atracar un banco.


Un repaso a los "supervivientes": Boli...


...Cherpa...


...Enriquet...


...y Chomin indicando el camino...


...que es éste que transita Enrique; aunque todavía no sabemos cómo, Chomin apareció más adelante, ya en el inicio del Camino Viejo, aunque había salido por detrás de nosotros.


El día no pintaba mejor en la capital del Reino. La temperatura seguía siendo de 1º C, pero al menos ya no había la niebla de la vertiente segoviana.


El camino muy divertido, aunque en algunas zonas la humedad lo hacía bastante peligroso. Para muestra, un botón: No solo los mortales; también Chomin tiene que desmontar(!!!).


En una breve parada, Chomin aprovecha para impartirnos la bendición urbi et orbi. Continuamos el camino muchísimo más reconfortados, dónde va a parar, mireusté.


Majalasna apenas se ve. Pero sigue ahí, palabra de sherpa.


Cruzamos la trialera que baja desde Marichiva, la vereda del Infante, que serpea por el Hoyuelo. Pinta infame. ¿La hemos hecho? De todos modos, queda anotada para otra ocasión.


Sonría a la cámara, por favor.


Bajando por una de las zonas más sencillas y, sin embargo, divertidas: Ziuuu, ziiiuuuuu, ziiiiuuuuuu... hacían las ruedas.


Un rincón muy bonito del sendero, lástima que se me cruzara un bicho al hacer la foto:)


¡Qué pena! Ya estamos casi.


Sí, mira; ahí está Cerce.


Pues como llegamos pronto y tenemos un ratín hasta que llegue el tren, nos damos al ritual de reposición de fuerzas. Un cásico. Además en el geriátrico nos lo tienen prohibido y hay que aprovechar.


Foto en el tren, que puede ser una de las últimas. El revisor, que casi se sienta con nosotros, nos contó que la cosa pinta mu malitamente y que no sabe cuánto durará la línea a Segovia. Una verdadera pena.

 

Ya en casa, hago un parte de los daños de la etapa. De abajo arriba:
  • Tibia izquierda, agujereada por el pedal.
  • Muslillo izquierdo, erosionado por el sillín. Futura costra. Escuece en la ducha.
  • Costillar derecho dolorido por golpeo con el antedicho sillín en el mismo resbalón malito.
  • Cabeza, mal.
El golpe del costillar se debe a un resbalón tonto, estando casi parado. Se me fue en una ladera el pie de fuera y me golpeé con el sillín en el costado. Ahora, ya frío, me tiene un poco impedido para la expresividad más básica. A saber: risas estentóreas, llantos, estornudos inesperados y los ejercicios gimnásticos fundamentales que hace un sherpa.

Ete hoy no se hizo ningún daño.


Desde que hicimos la nocturna desde Cerce por el Camino Viejo, Jorge quería haber hecho este descenso en sentido contrario. Y es hoy, justo cuendo él no está, cuando los cab****s de los sherpas nos ponemos a ello.

Bien sabe él que el finde pasado nos lo impidió la nieve, pero le resarciremos cuando esté de nuevo en condiciones. Ya sabéis que mañana lunes le operan del piececillo. Desde aquí enviamos buenas vibraciones al doctor que le mete mano al pie para que esté inspirado, tenga uno de sus mejores días (no lo dudamos nadie) y le deje en perfectas condiciones para que pueda venir con los sherpas a Calcuta en busca de nuevas rutas. O lo que sea.

¡Suerte, maestro!

Trialera: Dícese de la parte del camino donde tus huevos abandonan su lugar para hacerle compañia a la garganta.