Acurrucado en un rincón, postrado en mi catre esperando tiempos mejores, con un hilito de voz, clamo con las fuerzas que me restan...
¡¡¿Qué os pasa sherpas?!!
El martes, D.m., intentaré una breve y tímida incursión por los bosques del piedemonte. Porsi.




